miércoles, 18 de noviembre de 2009


La primera República Federal 1824-1835

En el seno del Congreso se enfrentaron dos proyectos de forma de gobierno: por

una parte se encuentra la postura que argumentaba que la república debería estar

conformada por una federación de estados y por otra, la postura que señalaba que

la república debería ser unitaria o centralista.


Los centralistas argumentaban que debería existir una construcción válida para

todos los departamentos o estados; que los recursos económicos de todas las provincias

debían enviarse al centro y desde ahí ser redistribuidos a los departamentos;

que el gobierno central podía alterar los límites de los estados.


Los federalistas consideraba que cada entidad federativa debía poseer autoridad

para resolver sus problemas internos, cada estado sería soberano y libre para articular

su propia constitución, emitir sus propias leyes y manejar sus propios recursos

económicos. El gobierno federal sólo se encargaría de las relaciones con el exterior,

de formar un ejército y de emitir moneda. Los estados no podían tener la capacidad de

alterar los límites territoriales sino solamente el poder federal.


La corriente centralista argumentaba que sólo una república unitaria podía

garantizar la frágil unidad del país porque no existían en las provincias los elementos

necesarios para ser una entidad autónoma. Uno de los máximos exponentes de esta

postura fue Fray Servando Teresa de Mier.


Por su parte, los federalistas afirmaban que, debido a la extensión de la provincias

del Oriente y su lejanía respecto a los lugares en donde residía el poder y en la

conveniencia obvia que sus gobernantes tuvieran un cabal conocimiento de los

problemas específicos de cada entidad, era indispensable un sistema federal. Fue

Ramos Arizpe uno de los más brillantes exponentes de esta corriente política.


A los argumentos esgrimidos por los diputados federalistas se sumaron múltiples

peticiones que las juntas de gobierno hicieron llegar a los legisladores para

exigir la adopción del régimen federal. Ante lo cual, el Congreso aprobó el 31 de enero

de 1824 una Acta constitutiva que señalaba que la nación mexicana adoptaba como

forma de gobierno la de república representativa popular federal.


La Constitución se promulgó el 4 de octubre de 1824. La Federación quedaba

integrada por diecinueve estados y cuatro territorios. Se consignaba también la división

de poderes tanto en el ámbito federal como en el local o municipal. El poder ejecutivo

de la Federación quedaba depositado en un presidente; el poder legislativo en un

congreso general formado por dos cámaras, la de diputados y la de senadores; y el


CIENCIAS SOCIALES

poder judicial quedaba depositado en una corte suprema de justicia. Se estableció también

la figura de vicepresidente de la República, que sería el sustituto del jefe del poder

ejecutivo en casos de ausencia temporal o definitiva. Asimismo, se prohibió el ejercicio

de cualquier otra religión que no fuese la católica.

La Constitución de 1824 no contempló transformaciones radicales dentro de los

ejes de la sociedad, ningún artículo se refiere a la problemática de la enorme

desigualdad social que prevalecía desde la Colonia, ni introduce mejoras para los

trabajadores del campo y de los talleres. Se preservaron el fuero militar y religioso.

Los indígenas, al ser considerados ciudadanos, obtuvieron derechos pero también

adquirieron obligaciones fiscales que para la mayoría fueron desastrosas para su

endeble bienestar.


De acuerdo con lo prescrito en dicha Constitución, se efectuaron elecciones, en

las que llegó a la presidencia el general Guadalupe Victoria y como vicepresidente

el general Nicolás Bravo. Tomaron posesión de sus cargos el 10 de octubre de 1824

y gobernaron hasta abril de 1829.


El 1o. de septiembre de 1828 se llevaron a efecto elecciones para determinar al

siguiente presidente, siendo favorecido el general Manuel Gómez Pedraza. Sin embargo,

el general Santa Anna en Veracruz inicia un levantamiento militar con el fin

de impedir la toma de posesión por parte de Gómez Pedraza. La revuelta se extiende

por el sur del país y en la ciudad de México. Por lo cual el militar electo decide salir

voluntariamente de México, el general Vicente Guerrero es designado presidente

interino por el Congreso de la Unión.


Con estos hechos se inicia una serie de levantamientos militares cada vez

que había cambio del poder ejecutivo de unas manos a otras en medio de un estado

de guerra civil casi crónico. El gobierno de Guerrero duró unos cuantos meses,

ya que cuando en diciembre de 1829, al combatir en Veracruz una revuelta militar,

en la ciudad de México se produjo otro levantamiento armado. El Congreso presionado

por esta revuelta entregó el poder ejecutivo al general Bustamante, que gobernó

entre enero de 1830 y mayo de 1832, sin que durante su periodo presidencial

cesara la guerra civil.


En 1832, el general Santa Anna nuevamente se subleva para exigir que el poder

ejecutivo fuera entregado al general Gómez Pedraza. Esta revuelta triunfa y en

diciembre Gómez Pedraza asume la presidencia. En abril de 1833 se realiza una

elección en donde López de Santa Anna es elegido presidente y Gómez Farías

vicepresidente. Dicho periodo fue sumamente dispar ya que cuatro veces López de

Santa Anna estuvo al frente del poder ejecutivo y otras tantas Gómez Farías.

MÉXICO EN BUSCA DE SISTEMA POLÍTICO (1821-1856)

Cabe resaltar que entre 1833 a 1855 López de Santa Anna asumió el cargo de

presidente en once periodos diferentes, en unas representando a los liberales o

federalistas y en otras a los centralistas o conservadores.


http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/estados/libros/jalisco/html/sec_46.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Categor%C3%ADa:Primera_Rep%C3%BAblica_Federal_%28M%C3%A9xico%29


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