
Influencia política de las Logias Masónicas Durante la Edad Media se denominaban masones a los albañiles. Los integrantes de este grupo contaban con una serie de reglamentos internos estrictos, mediante los cuales se transmitían los secretos del diseño de la construcción de grandes obras. Con el tiempo se crearon hermandades en las que se enseñaba y practicaba una doctrina secreta de sus respectivos oficios y artes. En el siglo de la ilustración se inicio la masonería moderna. Dado que uno de sus propósitos era el descubrimiento de la verdad por encima de los dogmas, esto le permitió convertirse en una sociedad secreta donde se discutían toda clase de conocimientos científicos, filosóficos y literarios. Así fue como las logias masónicas constituyeron sociedades secretas que combatieron al absolutismo y actuaban como un medio de difusión de ideas políticas. A comienzos del siglo XIX, la masonería llega a nuestro país, donde, al no existir estructuras políticas fuertes, dichas organizaciones asumieron la función de organizar la participación política de los grupos que detentaban o aspiraban al poder (ejército, hacendados, grandes comerciantes, etc.). Por su parte, la inmensa mayoría de la población permaneció prácticamente excluida de los procesos políticos, aunqueno dejaron de resentir los efectos negativos de éstos. Las primeras logias se agruparon en torno al “rito escocés”, articularon la publicación de la Constitución de Cádiz por parte del virrey Ruíz de Apodaca y posteriormente la oposición a Iturbide. Para mediados de la década de 1820 las logias del “rito escocés” dieron origen a la corriente política del partido conservador o centralista Entre los miembros de esta agrupación política destacan Nicolás Bravo, Miguel Barragán, Anastasio Bustamante y Lucas Alemán. En 1825 se forman las primera logias del “rito yorkino”, las cuales se caracterizaron por posturas más radicales. Los “yorkinos” manifestaron su adhesión al federalismo, dando origen posteriormente al denominado partido liberal o federalista. Entre sus miembros destacan: José María Luis Mora, Lorenzo de Zavala, Vicente Guerrero, Gómez Farías y Ramos Arizpe. Se puede afirmar que la vida política de nuestro país durante las primeras décadas de la República fue resultado en gran parte del enfrentamiento ideológico, político y militar de los partidos liberal y conservador. Los problemas internacionales Al no reconocer los tratados de Córdoba, España manifestaba sus intenciones de reconquistar nuevamente nuestro país. El Castillo de San Juan de Ulúa, frente al MÉXICO EN BUSCA DE SISTEMA POLÍTICO (1821-1856) puerto de Veracruz, se había convertido en el último baluarte de los españoles en tierras mexicanas y desde esta posición habían bombardeado al puerto haciendo necesario su cierre y su cambio a Alvarado. Por lo que, en 1825 las tropas nacionales encabezadas por el capitán Pedro Sáenz de Baranda y Miguel Barragán iniciaron el asedio de la guarnición española del Castillo, consiguiendo la capitulación de San Juan de Ulúa en noviembre de 1825. En 1827 se descubre una conspiración articulada por los españoles, encabezada por el sacerdote Joaquín Arenas y los generales Echávarri y Negrete, con el fin de promover un levantamiento armado para reintegrar nuestro país al imperio Español, los promotores fueron desterrados del país. Este complot incrementó en la población un repudio contra los españoles. Las legislaturas de algunas entidades (Jalisco, Michoacán, Veracruz y México) expidieron decretos para expulsar a los españoles residentes, y en diciembre de ese año el Congreso de la República promulga la expulsión de los peninsulares residentes en el país que fueran notoriamente desafectos a la independencia y a la república. Los emigrantes españoles se llevaron consigo sus caudales, lo cual produjo serios problemas económicos en el país. En 1829 una expedición española dirigida por el general Isidro Barrandas desembarcó en Tampico con el objetivo de iniciar la reconquista de México, ésta fue derrotada prontamente por las tropas mexicanas dirigidas por López de Santa Anna y Manuel Mier y Terán. Tras la independencia, la República Mexicana llevó a cabo acciones para su reconocimiento como nación libre y soberana. Las primeras naciones en reconocer a nuestro país fueron Chile, Perú y Colombia. Posteriormente, en 1822, el gobierno norteamericano manda a un representante, Joel R. Poinsett, con el encargo de informar sobre la situación política de México y acordar los mecanismos para el establecimiento de relaciones diplomáticas en los primeros meses de 1825 cuando se firma un tratado de amistad y comercio. Por su parte, en enero de 1825, Inglaterra reconoce a México y firma un tratado de amistad y comercio. En 1826 México participa en el Congreso de Panamá, realizado a partir de una iniciativa del libertador Simón Bolívar, junto con Guatemala, Perú y la Gran Colombia. Dicha reunión tenia la finalidad de formar una alianza ofensiva y defensiva contra
posibles agresiones extranjeras.
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